Los campamentos del CIC

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Un campamento educativo es mucho más que hacer simples actividades al aire libre en un medio natural; es educar en valores en contacto con la naturaleza.

El enfoque de nuestros campamentos es pedagógico y socio-afectivo. Buscamos desarrollar en los chicos valores orientados hacia el respeto hacia las personas, la naturaleza y el medio ambiente.
Durante los días de campamentos se procura que los chicos desarrollen una convivencia solidaria, respetuosa y compartida en comunidad, prescindiendo de todos los elementos superfluos de la vida cotidiana, descubriendo la importancia de la amistad, de las relaciones interpersonales, y de la relación del hombre con la naturaleza.


Algunos de los objetivos del campamento son: que los chicos...
  • Vivan una experiencia de convivencia en un ambiente natural.
  • Desarrollen actividades de cooperación y resolución de situaciones conflictivas.
  • Desarrollen su autonomía corporal y su independencia social y moral.
  • Valoren la vida en la naturaleza en ausencia del confort cotidiano.
  • Reconozcan y practiquen el respeto, el compañerismo, la solidaridad, el compromiso y la perseverancia.
  • Jueguen e interactúen vinculándose entre sí y con la naturaleza.
  • Valoren el uso utilitario del tiempo libre.
  • Desarrollen su creatividad.
  • Se muevan, compensando la vida sedentaria de la ciudad.
  • Aprovechen los juegos para expresarse y descargar tensiones.
  • Conozcan un ambiente natural; los cuidados necesarios para preservar un ambiente natural y las prevenciones que hay que tomar ante él.
  • Se relacionen con la naturaleza sin depredarla ni dañarla.
  • Disfruten de la naturaleza.

Próximo campamento: 1º y 2º =)

Hacen así... así las lavanderas ♫♪


 Dentro del Proyecto Bicentenario, los chicos del Segundo A escucharon el relato “Josefina está cansada”. Trabajaron especialmente acerca del cuidado del agua y de los antiguos hábitos sociales. Éstos son algunos de los dibujos que hicieron a partir de esa historia de lavanderas en el Buenos Aires colonial, en la antigua ribera del Río de la Plata.
  
Soy Josefina, estoy muy cansada, ¿les cuento por qué?  Recién llegué del río, la señora me mandó y no tuve más remedio que ir. Es bastante lejos, en la ribera, el norte y sur del Fuerte, esto que les cuento es importante pero lo más importante que aún no les conté es que tengo que ir caminando, cuadra por cuadra y sobre mi cabeza cargo el atado de ropa, ¡ojo que no dije atadito!, es un atado grande muy grande, la familia es numerosa: la amita, el amo, sus seis hijos y por supuesto también llevo mi ropa. ¡Cuánto trabajo! La golpeo sobre las piedras, le pongo jabón hecho de cenizas y hierbas, la enjuago bien y la dejo secar en la orilla del río, por eso tardo tanto en regresar a la casa y también por eso es que estoy tan cansada. Y hoy para colmo no fue un día fácil para mí ni para todas las lavanderas porque no estoy sola en el río, somos muchas, todas trabajamos todo el tiempo, pero te cuento que también nos hacemos un ratito para cantar y hablar de nuestras cosas, a veces se hace ¡Un barullo bárbaro! ¡Hablamos todas juntas y hasta tenemos que gritar para entendernos! —Realmente eso no deberíamos hacer— y lo peor es que los vecinos se quejan por el batifondo… ¡Pero de cuantos chismes me entero!
No sólo los vecinos se quejan por el barullo sino también porque al lavar la ropa en el río dejamos las aguas teñidas de espuma y suciedad y, ¿saben cuál es el problema? Que muchos aguateros que venden en la ciudad el agua que utiliza la gente, la recogen de aquí ¡Sí, del río! ¡Del río! —como escuchas—. No todas las casas de familia tienen aljibe para juntar el agua de lluvia más pura y limpia —por suerte en la casa de mi amita hay un aljibe— y, ¿sabes qué hay en el fondo? ¡Una tortuga! ¡Sí, una tortuga, como escuchas! Para que limpie el agua. Y bueno, se quejan, se quejan, pero, ¿dónde vamos a lavar la ropa? ¿Dónde?
Nosotras, las lavanderas, también nos quejamos, pero no nos escuchan, no porque no gritemos…  les cuento que muchos chicos que viven cerca de la costa son nuestros peores enemigos, los muy sinvergüenzas para divertirse cuando estamos entretenidas conversando de nuestras cositas como les conté ¡Nos mezclan la ropa, la esconden y a veces hasta la roban! Cuando nos damos cuenta empezamos a correr y a correr a los muy pillos y creo que por esto que les conté, es que también estoy tan pero tan cansada… (Prof. Griselda Mariel De la Iglesia)